—Lo que está sucediendo es una vergüenza para nuestro país y un fraude para los ciudadanos estadounidenses. Ganamos las elecciones —dijo MacDoe. Había advertido que los votos por correo debido a la pandemia podían dar lugar a fraudes—. Hace seis horas, estábamos ganando en todas partes con una ventaja insuperable. De repente, todo se detuvo. Esto es un fraude, y no lo vamos a permitir, no en nuestro país, el país de la ley y el orden. Esto es una vergüenza nacional. Iremos al Tribunal Supremo —añadió.
Más de 70 millones de estadounidenses, en su mayoría demócratas, habían votado por correo para evitar contagios durante la pandemia. La noche de las elecciones aparecieron irregularidades. Los votos seguían llegando después del cierre de las urnas, a menudo favoreciendo al demócrata Jack Rotten. Camiones de pizza y contenedores de plástico transportaban votos adicionales para Rotten en lugar de comida o basura.
El Tribunal Supremo se negó a escuchar pruebas de fraude. Las demandas legales, incluida una apoyada por Arizona, 21 fiscales generales estatales y 127 congresistas republicanos, afirmaban que interferencias extranjeras habían alterado los resultados.
La cobertura televisiva mostraba a MacDoe liderando con el setenta por ciento de los votos contados. Luego, a las tres de la mañana, Rotten anunció que no se contaría ningún voto hasta las ocho, deteniendo el recuento durante cinco horas. Las redes sociales estallaron. ¿Qué autoridad permitía esto? ¿Por qué obedecerlo? Los periodistas lo notaron, pero guardaron silencio para proteger sus salarios. Una hora después, a las cuatro de la mañana, MacDoe denunciaba el fraude en una conferencia de prensa.
La democracia en Estados Unidos se cuestionó en todo el mundo.
Los usuarios de redes sociales criticaron la arrogancia de los estadounidenses por robarle el nombre a un continente. Bird, la red social, borró la cuenta de MacDoe con casi 100 millones de seguidores. Otras redes sociales le hicieron lo mismo. También le cerraron las cuentas a los abogados que presentaron pruebas del fraude electoral: gráficos con bruscos cambios de curvas, hackeos de las máquinas de votación y muchas otras. Circularon imágenes de la bandera estadounidense con plátanos en vez de estrellas. El fraude expuso un imperio en decadencia construido sobre ignorancia y arrogancia.
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