Alexandre leyó las notas de Ronald. Él escribió que Platón, Aristóteles y Kant respondieron la misma pregunta de maneras contradictorias. Sus posturas no podían reconciliarse. La visión de Kant era la causa raíz de los problemas humanos.
Explicó que necesitas pensar para sobrevivir y que, como piensas con conceptos, la epistemología estudia cómo los formas. Los conceptos válidos contienen perceptos, percepciones de cosas reales. Los conceptos inválidos contienen fanceptos, percepciones de fantasías. La gente suele usar las mismas palabras, pero les da significados distintos. La consecuencia era la incomunicación. Confucio vio este problema y quiso reformar el lenguaje.
La epistemología intimidaba al principio, pero su tesoro se fue revelando poco a poco. Alexandre sintió la emoción por la próxima reunión.
Un día, durante un entrenamiento, un desconocido alto observaba. Se acercó a Alexandre en la salida.
—Dijeron que eres Alexandre. Soy Boris Petrov. Investigo el accidente de Ronald —dijo el hombre, extendiendo su mano.
—¿Conoces a estos hombres? —preguntó Boris, mostrando una foto de Franco Gambino y otro hombre cerca de la pirámide de cristal del Louvre.
—Él es el dueño del club —dijo Alexandre, señalando a Gambino—. No conozco al otro.
—¿No conoces a Lenel Anston?
—No. ¿Eres policía?
—No. Investigo de forma independiente. ¿Recuerdas algo antes de la muerte de Ronald?
—No. ¿Sabes dónde está su coche? —preguntó Alexandre.
—Lo estoy buscando. ¿Por qué?
—Necesito discreción —dijo Alexandre y pensó, Quizá esta sea mi oportunidad de vengar a Ronald. —No me des datos por teléfono, pero escribe mi número. Llámame si encuentras su coche. La información solo en persona.
—Está bien —asintió Boris.
—Creo que alguien provocó el accidente —dijo Alexandre bajando la voz y mirando a los lados.
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